La colaboración entre Jeanne Lanvin y el reconocido arquitecto, diseñador y decorador Armand-Albert Rateau (1882–1938) marcó uno de los capítulos más extraordinarios y lujosos en la historia del diseño de interiores y la alta costura.
En 1920, Jeanne Lanvin contrató a Armand-Albert Rateau para que rediseñara por completo su residencia personal ubicada en el número 16 de la Rue Barbet-de-Jouy en París, así como sus salones de alta costura en la Rue du Faubourg Saint-Honoré.
Rateau era una de las figuras más destacadas del movimiento Art Déco, célebre por su refinado dominio del bronce patinado, la madera tallada, el mármol y las formas inspiradas en la antigüedad clásica (especialmente el arte grecorromano y egipcio), reinterpretadas con una sensibilidad moderna y sumamente lujosa.
El éxito y la sintonía estética entre ambos fue tal que, en 1920, decidieron fundar conjuntamente una filial de diseño de interiores y mobiliario de lujo llamada Lanvin Décoration.
A través de esta división, Rateau diseñó muebles excepcionales, biombos lacados, lámparas de bronce con motivos de animales y flora, espejos escultóricos y alfombras suntuosas que no solo decoraban las boutiques de la marca, sino que se ofrecían a una exclusiva clientela internacional de la alta sociedad.
La influencia de Rateau trascendió el mobiliario y llegó al universo de la perfumería.
En 1927, para el lanzamiento de Arpège (el perfume cumbre de la casa), Armand-Albert Rateau diseñó el legendario y sofisticado frasco en forma de esfera negra (la icónica "bola negra" o flacon boule), coronado con un tapón dorado tallado con detalles estilizados. Este diseño se convirtió en una de las piezas maestras más icónicas del diseño de envases del siglo XX.
El trabajo conjunto de Jeanne Lanvin y Armand-Albert Rateau redefinió el concepto del lujo integral (Art de Vivre), donde la moda, el espacio arquitectónico y los objetos cotidianos formaban una obra de arte total.
Hoy en día, los espacios originales diseñados por Rateau para la residencia de Jeanne Lanvin —en particular su famoso cuarto de baño revestido en mármol y bronce con grifería escultórica de animales— se conservan y exhiben de forma permanente en el Musée des Arts Décoratifs de París, siendo considerados tesoros indiscutibles del movimiento Art Déco.